“La ciudad donde los hombres se convierten en dioses.” Así la llamaron los aztecas cuando llegaron a Teotihuacán siglos después de que sus constructores originales la abandonaran. No sabían quién la había hecho. Solo sabían que era un lugar diferente.
Esa sensación no ha desaparecido.
El misterio de los constructores
Nadie sabe con certeza quién construyó Teotihuacán. No fue la cultura azteca, que llegó mucho después. Los arqueólogos tienen teorías, pero el nombre real de sus habitantes sigue siendo un misterio.
Lo que sí sabemos: en su apogeo (entre 100 y 650 d.C.), Teotihuacán era una de las ciudades más grandes del mundo, con una población de entre 100,000 y 200,000 habitantes. Era multicultural, con barrios para diferentes grupos étnicos. Tenía acueductos, sistemas de drenaje, mercados y un urbanismo que rivalizaba con cualquier ciudad del mundo antiguo.
La alineación con el cosmos
Las pirámides de Teotihuacán no están colocadas al azar. La Calzada de los Muertos está orientada 15.5° al este del norte, alineada con el punto donde el sol se pone durante el solsticio de verano.
La Pirámide del Sol está orientada de forma que el sol pasa exactamente sobre su cúspide dos veces al año (los días en que el sol pasa por el cenit, el 19 de mayo y el 25 de julio). Debajo de ella, una cueva natural formaba una cruz orientada a los cuatro puntos cardinales.
Los constructores sabían exactamente lo que hacían.
La energía que se siente
Muchos visitantes describen una sensación difícil de explicar al subir las pirámides o caminar por la Calzada. No es solo el agotamiento físico. Es algo más.
Los que creen en energías: dicen que Teotihuacán es uno de los puntos de mayor concentración de energía en la Tierra, un lugar donde la tierra y el cosmos se comunican.
Los que prefieren la explicación científica: apuntan a la composición volcánica del subsuelo, a los campos magnéticos de la zona, y al efecto psicológico de estar rodeado de arquitectura a esa escala.
La explicación importa menos que la experiencia.
Cómo vivir Teotihuacán con más profundidad
- Llega al amanecer, antes de que lleguen los grupos masivos
- Sube descalzo a la Pirámide de la Luna (si se puede) para sentir la piedra directamente
- Busca los murales originales en el Palacio de Quetzalpapalotl
- Pide a tu guía que te explique la cosmología teotihuacana, no solo la arquitectura
- Desde el globo, la perspectiva cambia todo

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